Hielo, hielo frío pero hielo que quema.
Nunca nos paramos a pensar que el frío quema, y que el fuego corta.
Ambos son fenómenos que todos nosotros tenemos en nuestro corazón y que aparecen todas las madrugadas dando los buenos días al mundo.

Hay días que nos levantamos con un corazón frío, helado, que hiere solo al rozarlo.
Noches enteras con un corazón desvelado, sin abrigo, sin refugio, que nos llevan a soñar con recuerdos congelados en pequeñas fotos de carnet.
Noches que no se olvidan fácilmente, y que son difíciles de aliviar, porque "descongelar" corazones no es un objetivo fácil para todos, y más si nos levantamos con el pie izquierdo y con los planes cruzados...
Pero otras veces, despertamos con una corazón que rebosa fuego, calor, amor...
Donde noches enteras nuestro corazón ha estado acogido y mimado, no por el fuego, si no por el calor de otro corazón.
Noches desenfrenadas, noches de pasión y amor, noches interminables, y sueños inalcanzables son algunos de los motivos por el que varias de nuestras mañanas, amanecemos con un corazón que desprende calor y energía, que desprende sobretodo amor. Un amor fugaz pero intenso, un amor que nos lleva a tocar el primer rayo de sol del amanecer, y esa mañana, afortunadamente, vemos todo con otros ojos, con ojos de amor.
Como dice una canción:
"Tan fría como el hielo, y yo te llevo al sol.
Acércate muy lento que yo te doy calor
Derritete en mi cuerpo, sin buscar explicación"
Cada mañana, sin ninguna explicación, levántate con un corazón que rebose de amor, de calor y de fuego, porque sin una sonrisa en un buenos días, el día comenzará con un corazón frío difícil de ablandar.
Jersey: Fórmula Joven
Con amor ♡ ♥
emepe

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